Roberto Palacios se confiesa: "Llorar me hace noble"

De niño tuvo que vender periódicos y no tenía ni ‘tabas’ para jugar, pero terminó siendo el líder de la bicolor. Esta es la historia del ‘Chorri’.

Roberto Palacios jugó en 8 clubes: 1 nacional y 7 extranjeros. (Fernando Sangama)

“¿Mami, por qué lo quieren tanto?”, pregunta una niña de unos cinco años, mientras decenas de personas le piden una foto. “¿Por qué? Porque es el ‘Chorri’, pues”, le responde con seguridad.

Roberto Palacios hace tiempo dejó de ser el flaquito de 14 años que soñaba con debutar. Ya no es, tampoco, el volante de los ‘Chorrigolazos’. Pero sigue siendo el ‘Chorri’. El mismo que, en todas las canchas, dejó en alto el nombre del Perú.

¿Te costó demasiado colgar los chimpunes?
Cómo no me va a costar, si ser profesional es algo que toda mi vida soñé. A mí en los entrenamientos nunca me veían enojado. Extraño hasta los insultos, eran motivación. No hay absolutamente nada que no extrañe.

¿Por eso tuviste tantas despedidas?
Nunca lo imaginé. Ahí noté que la gente me quería muchísimo. En todas las provincias me quisieron homenajear.En Lima tuve con Sporting Cristal, con la Selección y otra con mis amigos del extranjero. Fue espectacular. Quise demostrar lo orgulloso que me siento de ser peruano.

Roberto Palacios

Roberto Palacios se despidió de la Selección Peruana en la ‘Era Markarián’.

¿Retirarte fue una decisión personal?
Yo quería seguir jugando, pero no estaba en los planes y no iba a rogar a nadie. Tranquilamente pude jugar en otro equipo, porque ofertas me llovieron.

¿Y por qué no lo hiciste?
Porque en Cristal la gente me identifica como ídolo. Referentes hay muchos, pero yo soy ídolo por todo lo que hice. Dije “no jugaré para otro equipo. Me retiro en Cristal”. Me costó mucho. Fue la decisión más dura y complicada de mi vida.

¿Qué hay de cierto en que fuiste hincha de Alianza?
De chiquito, pero solo porque mi familia lo era. No seguía sus partidos ni iba al estadio. No había tiempo para eso. El tiempo que teníamos era para conseguir qué comer y con qué vestir.

¿Y de Cristal te consideras hincha?
Al club llegué porque me invitaron y mi sentimiento cambió muy rápido. Defendí con mi vida la camiseta de Cristal. ¿Te puedes imaginar? No hay forma de defender esa camiseta y no ser hincha.

Roberto Palacios

Roberto Palacios solo jugó por Sporting Cristal en Perú.

¿Cómo fue la infancia del ‘Chorri’?
Linda, pero sí me costó no tener un par de zapatillas o una pelota por mi cumpleaños. Yo jugaba con una bola inflada que subía al techo para que se calentara y se pusiera más blandita.

¿Y cómo hacías con las zapatillas?
Igual. Un par de zapatillas Bata me duraba todo un año. Se rompía la suela, pero yo cortaba cartón y lo ponía como plantilla. Así aguantaba una semana y después tenía que ponerle otro cartón.

¿Trabajabas de pequeño?
Claro. Vendía periódicos, botellas, ayudaba a un primo a tapizar muebles. Me iba de Chorrillos al Callao con solo 11 años. Yo solito tenía que tomar dos micros, pero llegaba a ganar un sencillo para ayudar a parar la olla.

¿Ese niño ya soñaba con conseguir todo lo que tú lograste?
Ese niño solo quería jugar la Copa de la Amistad. Yo quería que mi familia me viera en la televisión. Yo veía esa Copa en blanco y negro y decía “yo quiero estar ahí”. Y lo logré a los 14 años.

Y al año siguiente llegaste a Sporting Cristal…
Llegaba temprano para ver a Julio César Antón, a César Loyola, a Víctor Hurtado y me iba a mi casa soñando. Le pedía a Diosito que algún día me toque. Yo me veía jugar, veía que la gente coreaba mi nombre, me veía haciendo goles con Cristal y con la Selección. El viaje de una hora y media se me hacía rapidito.

¿Cómo fue tu paso por el extranjero?
El primer año en Puebla (México, 1996) fue muy duro. Solo jugaba bien cuando sabía que iba a ser convocado a la Selección. La última fecha antes de venir era el mejor, no te imaginas, el mejor. Pero extrañaba mucho a mi familia. Luego fui a Brasil y aprendí todo lo que yo valía. Y volví a México por mi revancha.

Roberto Palacios

El último club en el extranjero del Roberto Palacios fue LDU.

Y te quedaste con el dejo…
Jajaja, se te pegan frases porque quieres que te entiendan. Les decía “cuidado” y no me entendían. Si les decía “aguas”, sí. La primera vez que me dijeron “aguas, aguas” me asusté, pensé que jugaban carnavales. Pero yo también les enseñaba jergas.

¿Qué crees que te faltó?
Contagiar a mis compañeros en las Eliminatorias para Francia 98. Faltó un extra para conseguir la clasificación. Nos quedamos por goles. Eso te hace ver que faltó un poquito de esfuerzo.

La gente dice que lloras mucho, ¿eso te incomoda?
Esa gente que se burla no tiene ningún tipo de motivación para ser alguien en la vida. Eso me hace una persona noble. Lo heredé de mi papá. Él es súper sentimental. A la vez es complicado porque te golpea el corazón.

¿Pero también lloras de felicidad?
De alegría, de emoción. Cuando iba a mi casa soñando que la gente coreaba mi nombre, se me caían las lágrimas. Era muy real. Y llegó a serlo.

Su relación con…

Roberto Palacios
Nolberto Solano. El ‘Chorri’ cuenta que cuando ‘Ñol’ llegó a Cristal, paraban juntos, comían ceviche en un puestito y hasta compartían el carro. Sin embargo, con el tiempo, las cosas cambiaron y la amistad se deterioró.
“Somos compañeros de profesión, eso es todo. Fue por algo que dijo en Inglaterra, pero yo quiero dejarlo ahí. Ya me cansé de la novela. Nos saludamos, pero esa relación que había prácticamente se fue al tacho”.
Roberto Palacios
Chemo del Solar. Con Del Solar, en cambio, asegura que todo está bien. Aunque admite que en dos ocasiones se molestó con él. Ambas con la Selección.
“Cuando llegó de España, yo quería verlo, que me aconseje, pero él quiso retirarse. Nos dolió mucho, pero quedó ahí. Luego pidió disculpas y las aceptamos. Después, lo que pasó en el Golf. Yo no tuve nada que ver ahí. Pasaron varias fechas para que me vuelva a llamar”.
Roberto Palacios
Una postal. Antes del partido ante Paraguay, en el año 2000, el ‘Chorri’ mandó a confeccionar cuatro polos con distintas frases escritas por él.
Uno de ellos, rojo con letras blancas, tenía el mensaje que quería transmitir: Te amo Perú. Tras su gol, la camiseta vio la luz.
“Dios quiso que la mostrara para que nos sintiéramos orgullosos. Ahora la usan en todas partes”, cuenta. Sin embargo, su gol favorito fue ante Uruguay.

Por Andrea Closa
andrea.closa@depor.pe